Masoquismo

Es desesperante amar y no ser correspondido…
pero cuando vi su rostro me perdí de nuevo entre su piel.

Traté de aferrarme desesperadamente a las sábanas

(mi ser y mi mente se llenaron completamente de él).

Respondió a su negra ausencia en el eco de mis escalofríos

y sobre este cuerpo sus palabras adquirieron peso y poder,

como ácrata entre mis deseos y este cruel masoquismo,

como el demonio que blasfema contra mi pérfido ser.

Ya no

Dejé de soñar con tus besos, dejé de buscar tu retrato.
Ahora, mis lágrimas son cristalinas, sin carga de conciencia.
Sin esa apatía tuya, sin penurias para volver a ser la misma
(¿Quién las necesita si la vida jamás ha sido fácil?).

Ha sido la última vez que socorrí al llanto, en que traté de morir.
No se dice, no se vierte y como resiste,

¿duele?

Ya no.