Desaliento laboral, la otra cara de la moneda –Demagogia barata

11.2.2017

 

Esto de trabajar y ejercer tu carrera es muy conmovedor. Te hablan sobre lo cuán feliz serás y de lo importante que es, como si supiesen que no habrá algo más en tu camino que te llene, como si tuvieses que cargar con esa frustración omnipotente de vender más de la mitad de tu vida en una permuta bastante atractiva que aún no consigues y que seguro creen que resentirás dentro de cuarenta años si no la ejerces. Un vil horóscopo.

 

Hagamos de lado esos motivos que alguna vez figuraron en la preparatoria y todos aquellos consejos bienintencionados de esa gente que te alentó durante el trayecto en la que de alguna forma sientes como si la deuda no estuviese saldada. Eso ya no es suficiente cuando tu salario per se no refleja lo que haces y conlleva a tantísimas preocupaciones, o cuando el ambiente laboral contrasta con tu mundo pequeñito que hubieses jurado comer de un solo bocado. Te gusta lo que haces y pretendes que esos detalles pasen por desapercibidos para que no carcoman tu ánimo y tergiverse cada que tu compañero de trabajo y/o jefe negligente deciden convertirse en un dolor de cabeza que ni el propio ibuprofeno podría remediar. Más temprano que tarde aprecias que ya no es posible llevar la relación a otro nivel después de convivir con personas con una toxicidad impresionante que jurabas no volver a ver a penas terminando la universidad.

 

Llega un punto en el que comienzas a creer que tu estado laboral es un chiste mal contado y repetitivo. Está claro que no simpatizas con la rutina ni con la soberbia de tus clientes cuando no han dado ni las nueve de la mañana. Tus quehaceres personales ya no son compatibles con las horas extras sin paga, mucho menos cuando andas del tingo al tango entre áreas, y la falta de organización administrativa te convierte en un empleado multifuncional, como si trabajaras en la cadena de Walmart. La capacitación que se te brinda ocasionalmente se restriega entre uno que otro engaño dentro de la espantosa publicidad que vanagloria la imagen de la empresa en la que trabajas.

 

Te repites a ti mismo que vale la pena apoyándote en los escasos momentos que escapan de tal austeridad. Es una gula enmarañada. Ese amor incondicional ha confabulado en tu contra y decides descender un par de escalones de su altar. Tratas de evitar cualquier pregunta nocturna antes de dormir, pero que regresa con el escándalo del despertador de las 4:45 a.m.

 

Nadie te preparó para esa mala racha por la que pasa un egresado y tienes todo el derecho del mundo a quejarte. No eres la oferta de nadie y estoy segura que tienes cosas mejores que respalden tu valor. Persevera...

 

Compartir
Compartir
Compartir
Please reload

Entradas destacadas

Con "buenas intenciones"

3.8.2017

1/4
Please reload

Entradas recientes

12.10.2017

12.8.2017

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por #tags
Please reload

Contacto